Las industrias nacionales se ha cubierto de gloria.



Con este aumento en las tarifas arancelarias, hoy Estados Unidos no es más competitivo que ayer, sus fabricas no son más capaces que ayer, ni producen mejor que ayer, ni aumentarán la calidad y productividad en sus procesos productivos. Tampoco serán más competitivas a nivel global, los productos que salgan de esas fabricas seguirán teniéndose los mismos vicios que han venido acumulando por décadas consecuencia de las decisiones que anteponen la maximización de las ganancias en el corto plazo, sobre las estrategias de largo plazo, los intereses que anteponen las ganancias de los accionistas e inversores, por sobre las concesiones laborales a esas hordas de trabajadores que durante décadas forjaron el poder industrial de los Estados Unidos en los siglos XIX y XX.

En esta década del siglo XXI Donald ha declarado la derrota del sector industrial de Estados Unidos, lo que había dado brillo y crecimiento a una nación sobre todas las otras, hoy 01 de febrero de 2025 ha sido derrotado, en unos meses China será la mayor potencia del mundo. En cuanto a poder industrial no hay duda China es la mayor potencia del planeta, a superado al gigante americano, Donald ha aceptado que su industria no da para más, no son tan eficientes como los mexicanos, ni los canadienses, por eso, para proteger su decrepita industria declara unilateralmente una tarifa del 25% a los productos importados de los que fueron sus socios comerciales.

Atrás quedaron los años dorados de la industria norteamericana, que lo mismo podía reconfigurarse para ganar la primera y la segunda guerra mundial, y una vez concluidas reconvertirse para ganar la carrera espacial, y finalmente para acabar con un sistema económico que rivalizaba con el capitalismo, fue capaz de derrotar a su archi rival la URSS.

Hoy esa industria esta oxidada, devastada, no por los productos de China, México y Canadá, sino por las decisiones de sus líderes, no precisamente políticos, sino por esas corporaciones que hoy lo controlan todo.

Esta es la declaración de que esa industria esta derrotada, y estas tarifas a sus principales socios, son la aceptación de esa derrota, no podemos competir con México, ni con Canadá, por eso impone aranceles, no pueden seguir compitiendo, de seguir compitiendo, Estados Unidos solo seguiría acumulando deuda.

Con esta declaratoria Estados Unidos se ha rendido, no podrán reconfigurar su base industrial, les llevará años, aunque Elon corra presuroso a postear que sus robots están listos para hacerse cargo de las necesidades industriales de la nación.

Lo que sea que esté planeando Estados Unidos en el corto plazo, costará al pueblo norteamericano, ya se verá cuales son las consecuencias a largo plazo, sin embargo, la más evidente será perder ante el poder de la industria China, la cual, también se está reconfigurando, y esta lista para crecer junto a sus vecinas del suroeste asiático. A pesar del impuesto a las mercancías Chinas, estas tienen una capacidad competitiva con la cual, pueden absorber perfectamente este embate del 10% además de que está la posibilidad de devaluar la moneda para emparejar la balanza.

La misma posibilidad tienen Canadá y México un devaluación de ambas monedas puede compensar el alza a las tarifas arancelarias, si por ejemplo el dólar llega a los 25 pesos por dólar, el aumento tarifario se habrá difuminado. México puede hacerlo, no sin dolor, pero tampoco es algo que no haya pasado, lo que es mejor, que perder acometividad frente a los Estados Unidos. Así mientras aumentan las tarifas al aguacate, o cualquier otro producto mexicano, también se devaluaría el peso compensando el aumento en aranceles. No es el mejor de los escenarios, pero el mercado terminará ajustando el alza tarifaria.

Por una sencilla razón, con aranceles o sin ellos, México sigue siendo más competitivo que Estados Unidos, no hay forma de cambiar eso en el corto plazo, es más barato producir en México, la competitividad de las empresas mexicanas permanece intacta, lo mismo la productividad de sus trabajadores, la capacidad de sus ingenieros, el conocimiento de sus trabajadores, su red de transporte, los productos en México siguen siendo competitivos con aranceles o sin ellos.

Además de que la mano de obra es más barata, también lo son muchas otras cosas que intervienen en el proceso de producción, muchos de los insumos necesarios son más fáciles de ser importados a México, porque sale más barato, que importar esos mismos elementos a Estados Unidos.

México debe aprovechar sus ventajas, sigue siendo por aproximación junto a Canadá, el punto geográfico más cercano al mercado más grande del mundo, por lo menos hasta el día de hoy. Ni México ni Estados Unidos se van a mover, la capacidad de innovación de las industrias mexicanas, solo puede mejorar, tiene que crecer; es momento de invertir más en investigación y desarrollo, en las empresas pequeñas y medianas que están creciendo en sectores estratégicos, como telecomunicaciones, farmacéutica, semiconductores, electrónica, maquinaria y equipo. Es momento de apostar más por nosotros mismos, la capacidad inventiva de México es a toda prueba, hoy en los hechos nuestra industria, nuestro campo, nuestro sectores económicos, nuestros paisanos trabajadores en Estados Unidos, juntos hemos derrotado a la que en otro tiempo fue la mayor potencia del mundo, hoy se han rendido, están aceptando que no puede y han impuesto un alza tarifaria del 25% a nuestros productos, pero el mercado ha reaccionado y el peso se ha devaluado, lo que podría ser una mala noticia, pero se ajustará y se comerá gran parte del alza arancelaria.

Hoy Trump también le declara la guerra al mercado, México y Canadá deben aprovechar este momento de debilidad de la nación americana, no tienen la capacidad de enfrentar a China, industrialmente Estados Unidos esta derrotado, le queda su sector tecnológico en cuanto a infraestructura y servicios porque todos los fierros y chips se producen en Taiwán. También le queda su sector financiero, no tiene rival.

México puede capotear el temporal, con los ajustes en su moneda, las inversiones en el sector industrial con una política pública que apapache al sector exportador, con la inclusión de México en nuevos mercados, voltear nuestro tejido industrial para fortalecer a la Unión Europea que anda tan de capa caída frente a China, en especial en su sector automotriz, ya que Estados Unidos desprecia nuestras capacidades tal vez la industria automotriz europea vea una importante oportunidad para integrar su producción automotriz, y abastecerse de motores, y diversas autopartes en México. 

Puede México ayudar a la industria automotriz europea a recuperar su capacidad productiva y su competitividad. Así en cada sector en el que México es el mayor exportador a los Estados Unidos. 

Todos los productos mexicanos que México exporta a los Estados Unidos son de una magnifica calidad, de otro modo no encontrarían compradores en el mercado americano, ¿Cuántas naciones estarían interesadas en nuestros productos?

Para muchas podría ser la solución a su perdida de competitividad como la zona euro, para otras, una oportunidad para beneficiar a sus sociedades como los mercados de Asia y África. 

Miremos con orgullo este momento, porque México ha vencido a Estados Unidos en su propio juego.



 







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