Cae Asesino de Indigentes de LA "Tras las sombras de la noche: La aterradora travesía de Jerrid Joseph Powell"
En las apacibles noches de Los Ángeles, cuando la ciudad se sumía en la oscuridad, un manto de terror se cernía sobre las personas sin hogar. Tres almas perdidas encontraron un destino trágico mientras dormían en las frías aceras y pasillos de la ciudad de los sueños rotos.
El sospechoso de estos horripilantes crímenes, un hombre de 33 años llamado Jerrid Joseph Powell, ya estaba tras las rejas el jueves, acusado del asesinato de un excolega del condado de LA. Sin embargo, la oscura trama que envolvía su historia apenas comenzaba a desentrañarse.
Powell, detenido por el asesinato a sangre fría de un padre de dos hijos en San Dimas durante un robo a mano armada, se convirtió en el epicentro de una pesadilla que mantenía en vilo a toda la ciudad. El jefe de policía, Michel Moore, reveló el sábado la perturbadora conexión entre Powell y la sombra que acechaba a los sin techo.
Tres vidas perdidas, tres escenarios distintos en dos áreas de Los Ángeles donde pocos se aventuran. La cruel realidad de que un depredador nocturno atacaba a los más vulnerables estremeció a la comunidad. La policía, en su frenética búsqueda, había establecido el nexo entre Powell y el automóvil capturado en las cámaras de seguridad durante el asesinato del martes.
La tragedia había comenzado a desplegarse el domingo, el lunes y el miércoles, en las primeras horas de la madrugada. Tres hombres indefensos fueron arrancados de la realidad mientras descansaban en la calle. Sus vidas se apagaron con disparos en lugares públicos, condenándolos a un destino sin retorno.
Ante la creciente amenaza, el fiscal del distrito, George Gascón, y la alcaldesa Karen Bass instaron a la comunidad sin hogar a buscar refugio, a no enfrentar solos la oscura incertidumbre de la noche. La ciudad respondió con un refugio de emergencia, pero el miedo se mantenía palpable.
El jueves, Powell fue encarcelado por el asesinato de Nicholas Simbolon, un hombre de 42 años cuya vida fue segada de manera brutal en su propio garaje. Un talentoso analista de sistemas, empleado del condado durante siete años, Simbolon había contribuido con innovaciones tecnológicas que ahora solo quedaban como testamento de su valía.
En la rueda de prensa, la tristeza se mezcló con la indignación. Kathyrn Barger, de la Junta de Supervisores del condado, describió a Simbolon como un "programador prolífico", destacando su dedicación y amabilidad. El arresto de Powell no devolvería la vida a las víctimas, pero arrojaba luz sobre la oscura sombra que había asolado las noches de Los Ángeles. La ciudad, aún estremecida, se aferraba a la esperanza de que el amanecer traería consigo un respiro de paz.
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